¿Cuál es el origen de la Crème Brûlée?

5min Secretos de productos

La Crème Brûlée es un postre imprescindible de la cocina francesa, famoso por su textura cremosa y su caramelo crujiente. Pero, ¿de dónde viene esta delicia? Rians le invita a descubrir la historia de la crème brûlée, un postre gourmet que invita a compartir. Déjese seducir por el saber hacer de Rians, que perpetúa con pasión recetas tradicionales para mayor placer de su paladar.

¿Quién inventó la receta de la Crème Brûlée?

Se cuentan varias leyendas sobre la invención de la Crème Brûlée. Una de ellas parece destacar y es la que hemos elegido contarle. Volvamos al siglo XVII, a la mesa de Felipe de Orleans, el hermano menor de Luis XIV. De paladar fino, el futuro Regente se queja ante el célebre chef François Massialot de que su crema de postre está demasiado fría. El jefe de cocina tuvo entonces la idea de utilizar un hierro caliente para calentar la crema azucarada. Y así el azúcar de la superficie se transformó en un caramelo crujiente sin calentar la crema de debajo. Había nacido la Crème Brûlée. Se cuenta que este postre le gustó tanto a Felipe de Orleans que pidió otra…

Si bien los españoles a veces reivindican el origen de la Crème Brûlée, que consideran muy similar a su crema catalana, lo cierto es que el chef francés François Massialot es el autor de este postre y el primero en mencionarlo en uno de sus célebres libros de recetas.

Con sus valores de transmisión y generosidad, Crèmerie Rians perpetúa hoy la receta emblemática de la Crème Brûlée seleccionando ingredientes de calidad y utilizando una técnica tradicional para ofrecerle una Crème Brûlée deliciosamente untuosa y sabrosa.

La Crème Brûlée Rians, la historia de familia

Con sus valores de transmisión y generosidad, Crèmerie Rians perpetúa hoy la receta emblemática de la Crème Brûlée seleccionando ingredientes de calidad y utilizando una técnica tradicional para ofrecerle una Crème Brûlée deliciosamente untuosa y sabrosa.

En aquella época, la Crème Brûlée no era un producto tan popular como lo es hoy. La Crème Brûlée era ante todo un postre elaborado en el ámbito de la restauración de alta gama (como los restaurantes con estrella). La Crème Brûlée Rians constituyó entonces una innovación destacada: era totalmente nuevo ofrecer un postre para dorar al grill, y más aún en un envase negro.

Una receta entre tradición e innovación

Un año y medio, ese fue el tiempo que necesitó Rians para desarrollar su innovación. Aunque la receta sigue siendo hoy muy parecida a la que utilizaba Odile Triballat cuando cocinaba para las comidas familiares, fue necesario mucho trabajo, numerosas pruebas y ajustes en investigación y desarrollo para adaptar la receta a grandes volúmenes de producción y llegar al producto finalmente comercializado en tienda y muy pronto aclamado por los consumidores.

Sabemos que lo que más aprecia todo el mundo de la Crème Brûlée es ese juego de texturas único: un caramelo crujiente por encima que da paso a una crema cremosa y untuosa por debajo. Este juego de texturas fue el que más trabajo exigió durante el diseño del producto y el que permitió forjar su reputación. Al principio, la Crème Brûlée Rians estaba destinada a ofrecerse previamente «quemada» y lista para servir. Sin embargo, tras varias pruebas, resultó que no era posible ofrecer a los consumidores un producto completamente «terminado», ya que la humedad de la capa inferior de crema derretía la parte superior, que debía quedar crujiente.

Rians logró convertiir este inconveniente en una ventaja. Esta dificultad se resolvió con la idea de hacer de la Crème Brûlée un postre «para terminarlo uno mismo» con una bolsita de azúcar moreno proporcionada aparte. ¡No hay nada que se parezca más a un postre «casero» que un postre finalizado por el propio consumidor en su cocina!

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